Los 5 errores más comunes al elegir el canto de comunión

Noel Nicaragua

10/20/20253 min read

Si todos hemos escogido cantos de comunión porque nos parecía bonito o Lindo, a mi me llego a pasar muchas veces pero “¿Ese canto era apropiado?” Muchos coros usan un canto bonito, aceptado, incluso popular… pero que no cumple con los criterios de un canto litúrgico. Y esa pequeña desconexión puede restar participación al pueblo, perturbar el ambiente de oración y convertir el momento de la comunión en un concierto en vez de una verdadera celebración eucarística.

Para un coro parroquial comprometido, elegir bien los cantos de comunión es más que una cuestión estética: es formar parte de la acción litúrgica. Cuando el repertorio litúrgico no es el adecuado, pueden ocurrir muchos errores.

Aquí te comparto los 5 errores más frecuentes al elegir un canto de comunión, con su explicación y qué hacer en su lugar:

Error #1: Elegir “cantos de adoración” en vez de “cantos de comunión”.

Por qué es un problema: Los “cantos de adoración” suelen estar orientados a la devoción personal, a la contemplación, al “yo te alabo, Señor”, y no necesariamente al rito procesional de comunión. Como señala un estudio: “los cantos eucarísticos son diferentes a los de la comunión” porque se preparan para la adoración más que para la comunión comunitaria.
Solución: Verifica que el canto de comunión tenga letra colectiva (“nosotros”, “pueblo”, no solo “yo”), que su ritmo permita una procesión y participación del pueblo, y que su texto esté centrado en la comunión (“recibimos el cuerpo y la sangre”, “vivimos unidos”, etc.).

Error #2: Usar letra en primera persona “yo” cuando el canto debería expresar comunidad.

Por qué es un problema: La liturgia es acción de toda la Iglesia, no solo del individuo. Cuando el coro canta “yo” repetidamente, se debilita la dimensión comunitaria del rito.
Solución: Prefiere cantos donde el sujeto es “la asamblea”, “nosotros”, “todos”. O adapta el repertorio para que responda de esta forma. Y si el canto está en forma de “yo”, piensa si vale para otro momento litúrgico diferente al de la comunión.

Error #3: No respetar el momento litúrgico (tiempo de comunión) y el estilo apropiado.

Por qué es un problema: En el momento de la comunión, la liturgia exige recogimiento, unidad, procesión. Si el canto es demasiado festivo, desencajado, o con ritmo que distrae, se rompe esa armonía litúrgica. Además, documentos como Musicam Sacram indican que la música debe subordinarse al rito y facilitar la participación.
Solución: Asegúrate de que el canto elegido tenga tempo moderado, melodía clara, que permita que la asamblea camine o reciba sin prisa y sin distracción. Evalúa: ¿Este canto acompaña la distribución de la comunión o compite con ella?

Error #4: Usar un canto que no está aprobado para la liturgia o no está en el repertorio litúrgico.

Por qué es un problema: La liturgia católica distingue entre canto “litúrgico” (parte del rito) y canto “religioso” (devocional). Un canto que no cumple con estándares litúrgicos puede perder su valor sacramental.
Solución: Confirma que el canto tiene aprobación eclesial (o al menos está en un cantoral reconocido), que la letra no ha sido alterada, que pertenece a un repertorio de “cantorales litúrgicos”. Ten un «cantoral para comunión» confiable: salmos con antífona, repertorio litúrgico ordenado por tiempos.

Error #5: Improvisar sin repertorio organizado, lo que genera estrés y elecciones pobres.

Por qué es un problema: Cuando no se tiene preparado un «repertorio de comunión» específico, se busca a última hora, se cae en cantos muy populares que no casan con la liturgia, o se repite lo mismo sin cuidado. Esto debilita la participación del pueblo, pues escuchan algo que no está preparado para el rito.
Solución: Prepara un repertorio anual, clasificado por tiempo litúrgico (Adviento, Cuaresma, Tiempo Ordinario, Pascua), con cantos listos para la comunión. El catálogo debe incluir letra, acordes, facilidad de ensayarlo, y —idealmente— una solución digital que puedas llevar contigo. Así lo haces sin estrés semana tras semana.

Si tú como responsable del coro o músico litúrgico te identificas con alguno de estos escenarios, ya estás en el buen camino: reconocer el problema es el primer paso para mejorarlo.

En resumen:

Para que el canto de comunión cumpla su función:
Debe expresar la unión del pueblo que comunica.
Debe permitir procesión, recogimiento y participación.
Debe formar parte de un repertorio litúrgico bien organizado.
Debe evitar letras centradas solo en “yo”, estilos que distraen o improvisaciones pobres.

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